22 June 2006

Impresionantes 28

Bueno. Estoy cumpliendo 28 años. Para algunos serán muchos años, lo sé. Pero en realidad son pocos, muy pocos. Veintiocho años que se resumen en una sola palabra... VIVIR.
He sufrido, he reído, he logrado metas y concluído proyectos. Luego de una dura batalla estoy listo para titularme como abogado, esa profesión que nunca fué la flor de mis amores. Dos veces he visto el rostro de la muerte tratando de tomarme entre sus redes, y esas mismas dos veces Dios me salvó. He buscado amor, y perdonen, pero no he sabido retribuírlo la mayoría de las veces. He defendido mis posiciones y me han golpeado la cara por ello. He viajado y conocí lugares y gentes muy distintas unas de otras.
Y hoy, a los 28, me doy cuenta que soy un hombre pleno. Faltan cosas, faltan realidades, pero vivo en la plenitud. Me siento feliz. Agradezco a la vida el haber sabido encontrar ese equilibrio que, incluso, algunos a los 40 no han logrado conocer. Tengo un nombre, y me respetan por ello.
Y aquí estoy, listo para la siguiente campaña, tal como Alejandro. Lleno de fuerzas y con un objetivo claro, ser feliz, continuar siéndolo.
Creo que te he encontrado, solo faltan algunas horas para sentir tu piel y tu olor...lo sabré de inmediato, sabré y comprobaré que eres tú el que robará mis sueños de ahora en adelante. Todo se ve maravilloso desde este ilusorio teatro, una vez que traspasemos el telón, seremos protagonistas, y viviremos otra historia, comenzando desde la nada, para construir un universo, nuestro, propio, en paz. Si no lo sabré yo...lo que significa comenzar desde la nada.
Sin duda mis queridos amigos, han sido unos impresionantes 28 años.

10 June 2006

Demasiado humano

A veces he pensado que muchas de las cosas que me han sucedido en la vida han sido producto de mi carácter impulsivo. Apasionado, dirían otros. Cuando me ha tocado amar, amé con todas mis fuerzas. Cuando lloré, lo hice con escándalo. Cuando discutí, me acaloré demasiado. Cuando defendí mis ideas, lo hice con pasión. Cuando enfrenté mis miedos lo hice con una mezcla de terror y valentía. Cuando ganó Lagos el 2000 y Bachelet hace cinco meses, lloré de felicidad.
Así soy yo, vivo mis pasiones a concho, no lo sé hacer de otra forma. Si estuviera conversando con Nietzsche me diría que soy demasiado humano, como el título de su libro Humano, demasiado humano. Las pasiones, esas consideradas bajas en la edad media, en mí son el motor de búsqueda, tal cual como si fuese un hombre renacentista.
También he sido envidioso, egoísta, altanero, me he creído el centro de todo, como si el mundo fuese un sistema leocéntrico, jeje, y a golpes me dí cuenta que no era así. Estuve a punto de morir dos veces, y las dos veces me recobré con fuerzas. Viví las dos caras de la moneda, una bonita y cool, otra muy fea y engañosa, pero mil veces mas didáctica que la otra.
Bueno, ustedes saben que en el zodiaco chino soy un caballo, uno muy impulsivo y relinchador, un potro, de esos que meten las patas entre la ciénaga y no se dan cuenta hasta que ya se hunden. Me involucré en relaciones tormentosas, llenas de lluvia, una sola vez amé sin ser amado. Las demás he hecho tantas tonterías como ustedes, mis lectores, se puedan imaginar, desde volverme sado, hasta mirar al amigo de mi pareja, y enviarle mensajes de texto por el teléfono móvil. Desde el adulterio en un balcón hasta pedirle un disco a mi chico para escucharlo con otro boy mas entretenido en ese momento. Escándalo total.
Pero no me arrepiento, esa pasión y gusto por las sinfonías bajas es la que me da fuerzas cada día para seguir. Entré a cines triple equis y me envolví en danzas llenas de vino y lujuria, igual que en los laberintos de una discoteca gay. Una medusa se volvió mi cabeza, y mi sangre se llenó de tormento. Rompí mundos, para poder nacer. Y así he nacido una y otra vez. He derrumbado imperios y conquistado pueblos, dejando magnetismo al pasar. Creo en Dios, pero mi Dios me hizo humano para probar todo ese universo a mis pies. Mientras no razone de esa forma, seguiré sin perdonarme por degustar el placer. Y para eso no debo pedirle permiso a nadie.
Porque hace mucho tiempo que vengo dándome cuenta, tengo apariencia de ángel, mucha gente espera de mi algo sobrenatural. Pero, perdonen, soy humano, demasiado humano.

01 June 2006

Bollywood


India produce una cantidad de films anualmente que supera con creces a la de Estados Unidos. Recordemos que en ese país viven casi mil millones de personas, por lo tanto el mercado para sus producciones cinematográficas es gigantesco, sin tomar en cuenta que estas cintas se venden a muchos de los países de Asia y el medio oriente. Por lo tanto si vamos de viaje a Pakistán, Bangladesh, Irak o Indonesia, las películas occidentales poco tienen que ver con esa realidad. Nada de Brad Pitt, Eric Bana o Colin Farrell. Las estrellas en esos países vienen de India, y tienen nombre y apellido, como Kajol Devgan (la chica de la foto), Akshay Kumar, Salman Khan o Udhar Ki Zindagi. Abramos la mente, hay todo un mundo fuera de América y Europa.
He tenido la suerte de ver algunas de estas películas producidas en Bollywood, sí, le llaman Bollywood a la industria del cine indio, que se concentra principalmente en la mega-ciudad de Mumbai (llamada por nosotros como Bombay), en clara alusión a nuestro Hollywood. Los actores y actrices de Bollywood tienen fama internacional en estos lugares, son frecuentes los fan clubs de Salman Khan o la famosísima Kajol, sus entrevistas en la televisión y en las revistas del corazón.
Hace unos años asistí al estreno en Chile de Karan Arjun, una frenética realización que mezcla elementos impensados para una película occidental. Mucho color, estética kitsch, baile, música, efectos especiales y una trama digna de una leyenda o un cuento. Pero, sin embargo, la recuerdo como una de las mejores películas que he visto.
Una pobre mujer de un pueblo indio presencia el asesinato de Karan y Arjun, sus dos hijos pequeños, a raíz de una venganza originada en antiguos pleitos. Enloquecida, vaga por las polvorientas calles de la comarca invocando a Kali, la diosa india de la fecundidad y la masacre, con el objetivo de que le devuelva a sus hijos y que el perverso Durjan sea castigado por el crimen. Sus ruegos son escuchados por la divinidad y sus hijos vuelven a la vida, pero en lugares muy distantes y en familias separadas. Con el pasar de los años, ellos han crecido, uno es trabajador en un establo y el otro un luchador callejero, encarnado por el guapísimo Salman Khan (el chico de la foto). Bueno, ustedes se reirán, pero cuando vi esta cinta, Salman me dejó con la boca abierta, oops, ya que es uno de los hombres mas bellos que vi en mi vida, y nada de rubiecitos y ojos azules, el tipo se las trae, un estupendo físico y una cara de pura raza india que me mató.
Los reencarnados Karan y Arjun vuelven con su anciana madre y vengan el asesinato, se enamoran de un par de chicas y todo termina feliz. Pero el magnetismo de esta realización está en su loco devenir de situaciones que a veces limita con lo absurdo, pero que vale la pena ver.
Con mucha música india para escuchar y unas coreografías extrañísimas, pero demasiado cool, Karan Arjun es una estupenda película, sindicada por los entendidos como una de las mejores cintas producidas en Bollywood. Véanla.
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KARAN ARJUN
Dirección: Rakesh Roshan
1995
Reparto: Salman Khan, Mamta Kulkarni, Kajol Devgan, Rakhee, Amrish Puri, Ashok Saraf.