
Hay algo de malo en decir adiós para siempre? Supongo que si, lo malo estaría en lo absoluto de decir 'para siempre'. Mejor lo dejamos en 'indefinido' y ya está. Con ello dejamos la puerta abierta para el retorno, aunque tengamos la cuasi-convicción de que no volveremos.
Un adiós indefinidamente, sin fecha de retorno, significa que nos vamos a buscar nuevos horizontes, nuevas experiencias, y que dejamos a la blogósfera sin nuestro hálito de pseudo-corrección.
Sinceramente no tengo ganas de volver. Y debo ser sincero con los que me leen. Ya encontré todo lo que este blog podía darme, conocí este mundo, me inmiscuí en él y en sus vidas, maduramos el cuento, y listo, ahora vienen nuevos tiempos para otros que quieran tener su blog, su flog, su space, o como se le llame en el futuro.
Por mi parte, y sé que les interesa, en los próximos días recibo mi título. Cuando lo tenga en mis manos y salga de ese Palacio de los Tribunales, comenzará una nueva historia; no tengo idea de qué irá (tratará). Comenzaremos a trabajar, a decir buenos días, a encontrarse con el nuevo mundo que se me viene encima.
Y el amor... de viento en ristre, ya llevo siete meses con mi vida, mi felicidad, con la belleza de despertar en la mañana y sentirte durmiendo junto a mi. Eso es todo, tener a mi chico, mis libros, mi trabajo, mi tiempo libre, mis películas, mi salud, y a mi madre. Eso es felicidad.
El espacio queda abierto para que lo llenen con sus 'reacciones' ante este abandono.
Espero que nos volvamos a ver algún día.
Un beso y un abrazo.

