25 July 2005

Nuevos liderazgos


Cada vez que escucho o leo que Michelle Bachelet no tiene ideas concretas o innovadoras, me doy cuenta de lo retrógrados que son algunos discursos en este pequeño país. Que pena. Y es que para entender lo que significa Bachelet, hay que tener una mente mas abierta que la de algunos señores, y señoras, que están acostumbrados al modo de hacer de hace mucho tiempo atrás. Y en eso justamente radica la fortaleza de la candidata. La historia de Bachelet está unida significativamente a la de nuestro país, y eso no se puede copiar señores Lavín y Piñera, ni se puede equiparar a unas cuantas ideas populistas o presuntamente modernizadoras. Ella pertenece a la generación que vivió los horrores de la dictadura chilena, y que luchó en su contra. Paradójicamente es hija de un militar, muerto a causa de los apremios aplicados por su lealtad a Allende, no es abogada ni ingeniera comercial, es médica pediatra, experta en epidemiología y por si fuera poco tiene un post-grado en instituciones de defensa y geopolítica en los Estados Unidos, donde obtuvo mejores calificaciones que muchos hombres de otros países. Vivió la oscuridad de Villa Grimaldi junto a su madre. Fue exiliada, re-hizo su vida muchas veces y otras tantas partió desde cero. Conoció la mítica Alemania Oriental, deambuló con su pena a cuestas por el mundo. Sacó adelante a su familia, sola, como tantas mujeres chilenas. Volvió para trabajar por la democracia en una tierra golpeada. Sin rencores. Con la frente en alto señores Lavín y Piñera, eso no se compra ni con todo el dinero de Chile ni con la demagogia por kilos. Irónicamente se parece mucho a Allende, pero es sin duda alguna la hija “política” de Lagos. Brilló en los ministerios de Salud y de Defensa, aunque muchos han querido empañar su gestión.

En el mismo edificio donde vivía junto a su madre, vivía también uno de sus torturadores del pasado, que avergonzadamente miraba hacia otro lado cuando las veía. Es políglota, encantadora, sencilla y directa. El carisma le sobra. La inteligencia también. Tiene el buen tacto de haberse rodeado de los y las mejores para crear su equipo político: Foxley, Solari, Velasco, Lagos Weber, Tohá, Engel. Y eso pesa en un aspirante a la presidencia, el equipo vale casi más que la persona en estos casos. Por si fuera poco, las encuestas, parte esencial de nuestra actual “encuestocracia”, la declaran hace mucho tiempo como la triunfadora. El influyente CEP, el think tank mas acreditado de Chile, la declaró como vencedora absoluta en su encuesta de Junio-Julio de este año. Y eso es un dato nada de menor, señores Lavín y Piñera. Recuerden que el CEP está más cerca de ustedes que de nuestra candidata. Dejémoslo en que está mas cerca de la verdad, para ser justos. Y en ese punto se aleja mucho ya de ustedes. Ni los escándalos, ni las denuncias, ni las comisiones, ni las Matthei ni los Pérez han podido con la Bachelet. Sin embargo, las lúcidas Elizabeth Subercaseaux y Malú Sierra sí pudieron con ella y con su historia, en el exitoso libro “Michelle”, que nos adentra como una apasionante novela, en la vida de esta mujer. Ya nadie duda, ni a derecha ni izquierda, que Bachelet es un auténtico fenómeno.

Por Dios que vehemencia. Cada vez que recorro mis fundamentos, más me convenzo de votar por ella. Por si fuera poco, el momento económico-social es mucho mejor que el que enfrentó Lagos en 1999. Bachelet representa un liderazgo nuevo, un liderazgo de mujer, una nueva forma de hacer las cosas, una revolución. Cuando dicen “Bachelet no es Lagos”, asiento con toda mi racionalidad. Claro que no es Lagos, señores por Dios. Es Bachelet. La que nos abre la puerta a nuevos conceptos. Quien sabe si en 2009 o 2013 tendremos a un candidato de 35 o 40 años, gay y ultra-liberal. O a una mujer que destaque por su inteligencia y no por su “muñequeo” político. ¡Rasguen vestiduras señores! como el rey Lear, al leer estas lineas. En 1990 nadie hubiese pensado que en 2005 una mujer con todos los pecados capitales a su haber, en sus propias palabras a “El Pais” de España, estaría a un paso de sentarse en el sillón de O’Higgins.

Fuerte, libre, sin odio, con aire de mujer. Chile te quiere Michelle. Seré muy feliz el 11 de Marzo de 2006, cuando en la ciudad de mis amores te ciñan la banda presidencial. ¿Será el hito que marque el fin de la transición? Según yo, falta aun. Pero como dice el viejo adagio “la mujer del Cesar no sólo debe serlo, sino que además debe parecerlo”, y estéticamente esa escena le viene muy bien a esta obra. Será como ver a un padre condecorar a su hija. No. Mejor. Será ver cómo un país deja atrás sus temores. Y la historia es sabia y justa. De eso, sabemos mucho los chilenos.





1 comment:

Anonymous said...

Michelle roba y hace torpedos. Viva la Derecha